A propósito de Cyrano de Bergerac

Comentarios realizados por los alumnos de Filosofía de 4º de la ESO de l’Alzina sobre la película homónima dirigida por Jean-Paul Rappeneau y estrenada el 28 de marzo de 1990 en Francia

Cyrano de Bergerac es un drama escrito por el poeta y dramaturgo originario de Francia Edmond Rostand. La función fue estrenada en el teatro de Porte Saint-Martin el 27 de diciembre de 1897.

Hablemos de la adaptación de esta obra, filmada y estrenada el 28 de marzo de 1990 y traducida a la lengua española tras un laborioso proceso de traducción, incluyendo magistralmente todos sus versos y rimas. Como pequeño resumen, diremos que la obra habla de un humilde mosquetero y espadachín. Hombre de honor, poeta pendenciero, audaz y cínico, ve su faz monstruosamente afeada por una enorme nariz. Ese rasgo infortunado le hace consciente de que nunca vivirá el amor que a los demás se les concede. Sin embargo, se halla secretamente enamorado de una preciosa mujer, Roxanne, pero ella no logra nunca ver lo mucho que la quiere ya que sólo tiene ojos para un apuesto y joven cadete. Luego surgen varios conflictos que desenlazan la historia de amores cruzados, guerra y honor, que la enriquecen con el diálogo y la actuación magnífica de los personajes.

Queremos destacar el trabajo que ha llevado traducir un diálogo tan complejo y el virtuosismo que tiene la traducción en todos los diálogos. Las escenas son claras y vibrantes, con una música y una ambientación que enriquecen la trama y la hacen aún más atractiva para el espectador. Este se ve enganchado a la película de manera inmediata, como si de un hilo de pesca se tratará, y uno se siente como con ganas de más. Nuestros ojos y oídos son transportados a momentos dramáticos, románticos, emocionantes e incluso de comedia, compuestos de manera tan sutil que seguramente conseguirá hacer a más de uno reír justo después de haber derramado una lágrima.

Una crítica que podríamos llegar a formular sería quizás la poca flexibilidad de los personajes, los cuales en general se quedan en un estado base, como dibujados con un solo trazo, desde su presentación hasta el final del filme. Tal vez hubiera estado bien un poco más de flexibilidad o evolución en sus caracteres, aunque no se debería de tener mucho en cuenta ya que seguramente el autor se quería aferrar más a la idea de crear una obra orientada al teatro original, con unos personajes pautados para poder ser mejor presentados en escena con todos los estereotipos de la época.

En conclusión, Cyrano De Bergerac nos parece una obra sensacional que nadie se debería perder, amena y accesible, no es especialmente larga y que se puede disfrutar de un sentada en una tarde relajada.

Sen Yu Mei

Decía Ortega y Gasset que la claridad era la cortesía del filósofo y que por desgracia, pocos filósofos eran corteses, no es el caso de Cyrano, que con cultas y letradas palabras encandila hasta al más bobo de los hombres.  Y es Cyrano de Bergerac, que aún con su prominente nariz y su supuesta fealdad, uno de los más bellos porque, ante todo, la hermosura no se encuentra en unos simiescos rasgos mejor definidos ni en la voluptuosidad del individuo, sino, en la virtud del espíritu. Nuestro poeta está curtido en tales aptitudes, vive la vida con filosofía, está irreparablemente enamorado de la sublimidad del saber y desprecia con cada centímetro de su cuerpo la vanidad, las falacias, las lisonjeras y las adulaciones; le dice a cada una de ellas ¡NO, gracias!

Nicolàs Bellostas

Cyrano, el hombre valiente, seguro, con una gran nariz con la que coexiste y no se avergüenza, puede tan solo ser la superficie, una fachada. Cyrano es, desde cierta perspectiva, más bien un hombre desdichado, que se ha visto atado a vivir con las inseguridades, el miedo, y el temor a verse repudiado por el único amor de su vida debido a su monstruoso rostro, llevado a nunca ser sincero del todo para no salir más herido, una herida hecha por el silencio. El final de la obra es como un cúmulo de secretos, que por una “aguja” dramática estalla. Estando a punto de morir, un semi consciente Cyrano se olvida del temor y todo empieza a surgir, dejando de lado el miedo a lo que pensará después Roxanne, ya que para él no hay un después.

Marc Luna

Esta película trata sobre un poeta con un peculiar rasgo en el rostro, cuya secreta amada se fija en un joven soldado de rasgos atractivos. Pero este no es buen poeta y entonces la amada no sabe de quién son los dulces poemas que regularmente le llegan en cartas inflamadas de amor y deseo. Así, la acción discurre viendo como Roxanne sigue amando por el resto de su vida al bello soldado, hasta el día en que se entera de la verdad y su verdadero amante, y amado involuntariamente, muere.

Llama la atención el momento confuso y esperanzado donde el protagonista, Cyrano, le pregunta a Roxanne:

¿Aunque fuera feo?

Aun así estaría a su lado.

¿E incluso desfigurado?

Incluso desfigurado.

¿Y si fuese grotesco? ¿Horrible como el invierno? ¿También le amaríais?

Sí, con amor eterno.

Podríamos pensar que Cyrano tardó mucho para declarar su amor y además que lo hiciera en un mal momento ya que, tras la muerte de Christian, él decide callar hasta el día de su muerte, rechazándose así a sí mismo como siempre hicieron los demás. Mi crítica es que aun siendo tan bravo soldado es poco valiente a la hora de declararse a su amada prima.

Recomendaría a medias esta película, pues la veo muy larga, aunque entretenida por los comportamientos de Cyrano y su peculiar gusto endogámico.

Aunque podría acabar de otra forma, es aceptable su final triste pues no es el típico final feliz. En conclusión considero que Cyrano, el personaje, es algo estúpido y poco valiente por su parte pues se conformaba simplemente con escribir las cartas que le llegaban a Roxanne en nombre de Christian.

Jakeline Roda