/

Fratricidio en España: sobre la obra teatral Winnipeg

Per: Nicolás Bellostas

Ya hay un español que quiere

vivir y a vivir empieza,

entre una España que muere

y otra España que bosteza.

Españolito que vienes

al mundo te guarde Dios.

una de las dos Españas

ha de helarte el corazón.

Antonio Machado, Españolito que vienes al mundo

—sangre en la frente y plomo en las entrañas—

… Que fue en Granada el crimen

sabed —¡pobre Granada!—, en su Granada.

Antonio Machado, El crimen fue en Granada

Federico García Lorca fue fusilado a las 4:45 h de la madrugada del 18 de agosto de 1936,​ en el camino que va de Víznar a Alfacar, su cuerpo descansa anónimo en alguna de las fosas comunes que aún no se han descubierto. Lorca, en cierto modo, tuvo suerte; murió con nombre y honor; en cambio, se cuentan por miles aquellos que reposan en jardines, huertas, cunetas o socavones, y que jamás tuvieron el lujo de ser recordados. También son cientos aquellos que, huyendo del horror, mirarían por última vez a España y se perderían entre las gélidas noches francesas, los sofocantes trenes rusos y las pestilentes galeras mexicanas. La obra “Winnipeg” remite a ellos, a los que Borges apodó “Los Justos”; con una simple cámara, unas desgastadas fotografías, un puñado de lapiceros y cuatro enérgicos narradores , la escenificación nos rememora las vivencias de aquellos “Sin Nombre” que 40 años de represión nos han hecho olvidar. Platón dijo que el hombre no aprende, sino que recuerda; precisamente, Winnipeg es un ejercicio de memoria, y no de una memoria histórica, de libro y lección, mas de voces, canciones y miradas, miradas de desesperación, miradas que ven más allá de las mil yardas.

El elenco escogido borda el amplio abanico de emociones que se propone transmitir al contar los hechos usando el método, un tipo de actuación que rompe los esquemas básicos de la narración clásica teatral. Conforme al estilo vanguardista y con una fuerte inspiración del teatro del absurdo francés, nunca abandona la coherencia necesaria para relatar una historia como la hazaña llevada a cabo por el poeta chileno. Y, en efecto, es  el guión en donde la obra realmente brilla, consiguiendo mezclar la sensación onírica de un teatro más secular y experimental (esto se puede ver, por ejemplo, en el hecho de que el escenario está compuesto por objetos cotidianos y los artilugios precisos para los efectos especiales, herramientas que evocan distintos recursos teatrales) con las características más tradicionales del teatro clásico (continuidad y personajes arquetípicos, por mencionar algunas).

En definitiva Winnipeg es una obra que consigue lo que se propone y sus flaquezas son difícilmente apreciadas en vista de sus logros; trata con sutileza el contexto sociopolítico español de la época y moldea la ficción para trasladarl todo ello al campo que requiere: la anécdota y el recuerdo.

Articles relacionats

  • Fratricidio en España: sobre la obra teatral Winnipeg

    Llegeix més

  • Selecció de haikus sobre l’exili republicà i la memòria

    Llegeix més

  • Laura María González: “Fer memòria i ser conscients de la nostra història ens ajuda a no repetir els errors del passat”

    Llegeix més

Redactor junior

close